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Crisis humanitaria en Haití

Las débiles infraestructuras de Haití, el país más pobre de América Latina, no han podido resistir el brutal seísmo de 7,3 en la escala Ritcher. Los muertos se agolpan en las calles de Puerto Príncipe, mientras los vivos esperan la ayuda humanitaria.

“Se trata de un verdadero desastre. Inimaginable. Indescriptible. Los edificios públicos han sido destruidos. El número de casas destruidas y dañadas que he visto en las grandes arterias es muy importante. Hemos retrocedido sesenta años. La recuperación será dura. Numerosas personas no pueden ser socorridas ya que se encuentran bajo los escombros, y los hospitales no pueden hacer frente a la afluencia de las víctimas. El gobierno está desbordado (además el Palacio Nacional y todos los Ministerios han sido destruidos). Existe un esfuerzo de reorganización orientado hacia la acción, tanto por parte de las autoridades como de la sociedad civil. Pero los medios son mínimos y la improvisación domina. Una vez pasados los primeros momentos de estupor irán aumentando considerablemente las esperas y las necesidades en los barrios: gestión de los cadáveres, problemas de salud, acceso a los refugios, al agua potable y a los alimentos… Hasta hoy, la población ha sido abandonada. Están solos. Tememos un fuerte aumento de la inseguridad y de las escenas de pillaje en los próximos días”. Éstas son las primeras palabras de Anthony Ayma, coordinador de la organización Concert Action, contraparte de Manos Unidas en Haití. Reflejan, apenas unas horas después del tremendo seísmo que asoló la capital haitiana el pasado día 12 de enero, la magnitud de esta tragedia natural que, como en otras ocasiones, se ceba con los más débiles y vulnerables. Éste ha sido peor terremoto en los últimos 100 años.

La situación es catastrófica: el epicentro del terremoto tuvo lugar a pocos kilómetros de la densamente poblada capital del país, Puerto Príncipe. Haití tiene muy pocos medios para ayudar a su población. Su economía era muy débil antes del terremoto y los servicios sociales son prácticamente inexistentes tras décadas de inestabilidad política. No en vano, es el país más pobre de todo el hemisferio norte y de América latina. Sus exiguas infraestructuras no han podido aguantar el zarpazo del terremoto. Miles de personas han muerto, pero el total de la población afectada supera los tres millones de personas.

“Toda la zona del sureste, está completamente destruida y todas las ayudas se han concentrado en Puerto Príncipe y comunidades como Jammer, Granado y Leogane no han recibido asistencia. La ciudad de Jammer está completamente desvastada, las iglesias, viviendas, hospitales y escuelas han quedado colapsados. Se estima que el 30% de las infraestructuras ya no existen y hay miles de personas en las calles heridas. Se estima que el 40% de la población total ha sido afectada de manera directa. Las condiciones en Grandade son muy críticas con construcciones destruidas y deterioradas. Se estiman cientos de muertos y hay muchas personas en estado de shock. Y los hospitales, viviendas y oficinas públicas de Leogane han quedado destruidos. Hay cientos de muertos por las aceras a la espera de ser recogidos”, relata Sonia Pierre, directora ejecutiva del Movimiento de Mujeres Dominico Haitiano-MUDHA, socio local de InteRed para trabajar por los derechos de la población dominicana de ascendencia haitiana y población haitiana residente en República Dominicana.

Marea solidaria

La marea solidaria española, como en otros países, y como ya ha ocurrido en otras ocasiones, se ha puesto en marcha. Se cuentan por decenas las organizaciones no gubernamentales que han desplazado a trabajadores expertos en Acción Humanitaria a la zona y que comienzan a recaudar fondos para paliar la situación actual y comenzar la reconstrucción del país.

Solidaridad Internacional tiene presencia en Haití desde 2004 y actualmente está promoviendo acciones para el desarrollo de las poblaciones rurales del Sudeste de Haití. Solidaridad Internacional junto con sus entidades sociales locales (CROSE, ABCAB y ATEPASE) trata de mejorar las condiciones de vida de los y las pequeñas productores/as agropecuarios.

La delegación de InteRed en República Dominicana, junto con 30 organizaciones europeas y locales, cinco de ellas socias de InteRed, se han organizado en Comité de Emergencia, desde la misma tarde de la catástrofe, dentro del Foro Ayuda Haití, plataforma de la sociedad civil dominicana para canalizar los esfuerzos de ayuda.

UNICEF está enviando a Jacmel y Puerto Príncipe los suministros necesarios para asistir a la población, facilitando el acceso a agua potable y saneamiento, y proporcionando alimento terapéutico, suministros médicos y refugios temporales. También estamos centrando nuestro trabajo en los niños que se encuentran separados de sus familias para protegerlos frente al abuso o la explotación. Manos Unidas, Acción contra el Hambre… grandes, medianas y pequeñas, decenas de organizaciones ya han movilizado su capital humano, económico y relacional para ayudar al país centroamericano. También las organizaciones no gubernamentales de América Latina se han puesto en marcha para ayudar, en lo posible, a sus vecinos de Haití: “Estamos unidos al dolor de la gran tragedia que afecta a los hermanos haitianos, un país devastado, desconsolado, lleno de seres humanos muertos, niños debajo de escombros en las escuelas, ancianos, amas de casa, obreros, campesinos, trabajadores, diplomáticos, religiosos, profesionales, obispos, sacerdotes…, con un futuro incierto que pinta un panorama de gran repercusión social y de aumento de enfermedades y pobreza… Nuestra organización ha movilizado a los líderes comunitarios para desarrollar planes de recolección de alimentos, medicinas, ropa… También hemos podido proveer a unos hermanos haitianos que viven entre nosotros para que se acerquen a su país para conocer la suerte de sus parientes… Entendemos que es poco lo que podamos hacer, pero estamos haciendo lo que podemos, unidos a este dolor con cuerpo y alma”, explica Luis Ureña, dirigente campesino dominicano con el que también trabaja Manos Unidas.

Prioridades

Pero, ante una situación de debacle total, ¿cuáles son las prioridades de acción? “Proteger a las madres en periodo de lactancia y a los bebés lactantes que han quedado huérfanos será una de nuestras prioridades. Aunque por mi experiencia en situaciones similares sé que en este momento las necesidades abarcan todos los ámbitos de ayuda humanitaria, hemos identificado ya una serie de acciones específicas en nuestra campo de especialización para paliar el daño de la manera más eficaz posible”, explicaba desde Barajas Óscar Serrano, nutricionista del Equipo de Emergencia de Acción contra el Hambre, que ha trabajado antes en emergencias en República Centroafricana, Níger y Filipinas. “Para ello una posibilidad es levantar tiendas de campaña exclusivas para las mamás y para los pequeños bebés que han quedado huérfanos”, continúa.

La experta en agua y saneamiento de este equipo, la aragonesa Marta Val, adelanta que sus primeras tareas van a consistir en “dirigirse a los lugares de hacinamiento de personas para asegurar agua potable”. “La primera posibilidad –explica- será encontrar puntos de agua segura y distribuirla luego con camiones cisterna allí donde no se puede rehabilitar el suministro, acompañado de una distribución de kits de higiene con bidones para almacenar el agua. La segunda consistiría en una rehabilitación rápida de la red y la habilitación de puntos de distribución de agua con rampas de grifos”. Al mismo tiempo hay que habilitar infraestructuras básicas de emergencia, principalmente letrinas y sistemas de evacuación de excretas.

“En estos momentos tan dramáticos se demuestra que es fundamental contar con un mecanismo de preparación previo para emergencias, advierte el Director de Operaciones de la organización, Pedro Luis Rojo. “Por ello apreciamos enormemente los esfuerzos realizados por la AECID, que nos ha permitido una reacción extremadamente rápida tanto a nivel de recursos humanos como de material de agua y saneamiento movilizado desde Panamá”. Desde 2006 Acción contra el Hambre cuenta, en convenio con la AECID, con un equipo y stock específico preparado para atender emergencias en todo el mundo. El dispositivo de emergencia de Acción contra el Hambre es apoyado también por el Fondo de Emergencia de Obra Social Caja Madrid y la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo. La base logística de AECID de Panamá permite una reacción mucho más rápida en cualquier de esta región.

Acción contra el Hambre abrirá además una base de apoyo logístico en Santo Domingo. “En Haití no pueden aterrizar vuelos de noche, la gente está durmiendo en las pistas, etc, así que por el momento resulta más fácil hacer entrar la ayuda desde el país vecino, bien sea por tierra bien en vuelos humanitarios. Esto nos facilitará también las compras necesarias para la intervención”, explica Cathy Violland.

Para ayudar
  • UNICEF, Emergencia en Haití.
  • Solidaridad Internacional: Banco Santander, nº de cuenta: 0049-0001-54-2210042242
  • Caja Madrid, nº de cuenta 2038-1001-37-6000888882
  • Inte Red: Para donaciones desde España: Banco de Santander, nº cuenta: 0049-0001-54-2210022331
  • Acción Contra el Hambre: Banco Santander, nº de cuenta 0049-0001-52-2410030007
              Caja Madrid, nº de cuenta: 2038-1052-44-6000741510
              La Caixa, nº de cuenta: 2100-2999-93-0200030018 (Referencia: emergencia Haití).